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La gente de July. Nadine Gordimer

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4,99 €
Descripción

La gente de July. Gordimer, Nadine

Editorial: Círculo de lectores 1988

Cartoné con sobrecubierta. 21x13 centímetros. 222 páginas. Estado de conservación: firma anterior propietario, señales de uso normal.

Nos encontramos en Sudáfrica, en algún momento indeterminado, en donde han surgido violentas reacciones contra el apartheid. Los blancos Bam y Maureen se ven obligados a marcharse de su mundo, bajo riesgo de perder su vida. Les ayudará su fiel criado, el negro July. El comienzo es como un torbellino y en pocas páginas el lector ya se encuentra dentro de la vorágine. “Nuestro salvador” es la frase que utilizan ambos para designarle al comienzo de la novela. Tras la violenta huida, sin embargo, pronto comenzaremos a pensar si, en una relación basada básicamente en la superioridad y la desigualdad, puede llegar a ser probable que el “salvador” se contente con ser sólo eso, o por el contrario, si unas personas acostumbradas a ejercer el control sabrán ceder cuando llegue el momento.

July (el individuo) y su gente (la comunidad) son los nuevos compañeros de la pareja. En su poblado, July mostrará facetas que sus amos desconocían; July es contradictorio, cuando les dice que no usen la medicina tradicional africana para intentar curar a sus hijos, July es irónico, cuando se refiere a su posición de criado y July es también rencoroso, cuando desea conocer de primera mano lo que es estar en una situación privilegiada. Poco sabemos de su verdadera naturaleza, ¿cruel?, ¿salvador? o ¿infantil? o de sus verdaderas intenciones, quizás ni él mismo sea del todo consciente de lo que suponen sus actos, pero se erige en el centro, ambiguo y extraño de la expatriada pareja. Parece querer cambiar las posiciones, darle la vuelta al juego. Pero July es, también y a la vez, la persona que les protege y les integra en su comunidad.

En realidad, July está en una nueva posición de poder. Y Bam y Maureen no pueden huir de la nueva realidad (¿fin del apartheid con vencedores negros?) les ha abocado. Si antes se relacionaban de manera “educada y respetable” con él, en la amortiguada relación amos-criado que mantenían, ahora, el criado se encuentra en su propio hábitat y rodeado de su gente, la gente de July. Lo cual supondrá, a la larga, una amenaza para el matrimonio.

La falta de comunicación será uno de los pilares sobre los que rotarán las nuevas necesidades. Si antes apenas era necesario relacionarse con July (las órdenes a un criado tienen poco vocabulario y son repetitivas), ahora es imperativo y trasluce a la larga la incapacidad para lograrlo. Tal vez él decía “lugar” en el sentido de papel, o para darle a entender que debía recordar que no tenía derechos sobre la tierra-“lugar” como territorio-que araba en busca de hierbas comestibles para combatir las deficiencias vitamínicas y la diarrea de sus hijos. Incluso las noticias que surgen de la radio parecen ser cada vez más ininteligibles, como si fueran una metáfora del nacimiento de un nuevo mundo, donde ha desaparecido toda capacidad de comunicación.

El apartheid, una vez más pero de forma diferente, como maremoto que trastoca los universos personales de los seres humanos que lo viven y a la larga los pervierte, convirtiéndolos en meros supervivientes sin otro objetivo que la salvación propia.

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